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  • San Sebastián de la Selva

La leyenda del Chogüí

Esta es una de las leyendas guaraníes sobre el origen del ave Chogüí o Celestino Común.



Celestino Común (o Chogüí) en el comedero del lodge de San Sebastián de la Selva. Ph: Matías Romano

Chouí era un niño que vivía con sus padres en una tribu de la selva misionera. Pero Chouí no era como todos. En lugar de jugar con otros niños, le gustaba internarse en la selva para hablar con los pájaros, a quienes consideraba sus mejores amigos. Muchas veces, sentado sobre el tronco de un viejo árbol, tomaba su flauta y tocaba dulces melodías que las aves respondían con sus trinos. En los días calurosos, cuando Chouí se bañaba en las aguas del río, los pájaros chapoteaban junto a él en el agua fresca. Otras veces, Chouí seguía sigilosamente a los cazadores de pájaros para que no pudieran atraparlos.

El cacique enojado por esto, lo reprendía y no lo dejaba salir por algunos días de la tribu. Entonces, Chouí era visitado por las aves con las que compartía sus granos, y éstas le devolvían su generosidad llevándole jugo de naranja y miel en sus picos.

Un día que Chouí estaba en un claro de la selva, un picaflor se le acercó desesperado. Sus pichones estaban en un árbol que había sido invadido por hormigas. Chouí no lo pensó dos veces y subió al árbol inmediatamente. Pero al trepar, fue atacado por las hormigas que picaron su cuerpo. A pesar de los dolores que las picaduras le producían, Chouí llegó hasta la rama donde estaba el nido y rápidamente lo tiro sobre la hierba salvando así a los pichones. Atontado por las picaduras, cayó al vacío. El golpe fue tan grande que Chouí quedo en el suelo, con los ojos cerrados y sin moverse. Los pájaros sorprendidos lo rodearon. Con sus picos le echaron agua para reanimarlo, pero al poco tiempo comprendieron que Chouí había muerto. Entonces un inmenso gemido de dolor recorrió la selva.

Una a una las aves levantaron vuelo y, al cabo de un largo rato, volvieron trayendo en sus picos una flor color azul. Las había de todas formas y tamaños, pero todas eran azules. Las flores azules eran las preferidas de Chouí y las aves lo recordaban bien. Ese sería el mejor homenaje para su amigo. Lentamente en la roja tierra misionera apareció una gran mancha azul. Sobre ella revoloteaban cientos de aves que con sus alas multicolores formaban un arco iris, pidiéndole al dios Tupá que hiciera un milagro.

Cuenta la leyenda que, en ese momento, DE LA MONTAÑA DE FLORES SALIÓ UN PÁJARO AZUL CANTANDO “¡CHOUÍ, CHOUÍ! ” y se perdió en el cielo seguido de miles de pájaros. Desde ese día se lo puede encontrar en la selva misionera, sobre todo en los naranjales: un bello pájaro azul cuyo canto dice “chouí, chouí”.



Ahora, cada vez que vean un celestino, podrán recordar esta leyenda.

Esperamos les guste.


San Sebastián de la Selva

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RESERVAS: sansebastiandelaselva@gmail.com

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